Cuando una persona trans* se enferma, esperamos lo que cualquier otra persona espera, poder acudir con un médico para saber qué tenemos y sobre eso comenzar un tratamiento para sentirnos mejor, eso sería lo ideal, pero sobre el camino las personas trans* encontramos muchas dificultades que van desde no tener acceso a servicios de salud, hasta tener acceso a estos y que las personas no sepan cómo tratarnos.

Compartiendo una experiencia personal que tuve la semana pasada, me tuvieron que internar un par de días por complicaciones médicas, yo no estaba muy emocionado al respecto, y esto era sobre todo porque sabía que tendría que explicarle a todo el mundo que soy un hombre trans y que mi corporalidad no es la misma que tiene un hombre cisgénero. A pesar de esto, sabía que decirles era algo necesario, porque era por mi salud y para que pudieran darme un diagnóstico correcto y un tratamiento que me funcionara.

Lo que más me sorprendió y asustó de todo fue que la personas profesionales de la salud no tenían ni idea de lo que era una persona trans*, cuando les decía no notaba sorpresa en su rostro, o que me juzgaran, o cualquier prejuicio que pudieran tener, era una cara de desconocimiento puro ante la expresión “soy un hombre trans” o “soy una persona trans” y ante esto qué sigue, ¿tienes que darles una clase de identidad de género a las personas que te están atendiendo?, ¿les explico en 5 minutos las distintas corporalidades e identidades trans?, al principio me daba miedo que supieran que era trans*, por cualquier prejuicio o idea que ellxs pudieran tener, pero al final sentía más miedo que ellxs no tuvieran idea de lo que les estaba hablando y tratando de explicar. Al final afortunadamente todo salió bien y salí con un par de experiencias cómicas. Pero me hizo darme cuenta de lo real y tangible que es el desconocimiento de las identidades y personas trans*, que no solo es un problema de la sociedad en general, sino que también lxs expertxs en salud no tienen el conocimiento necesario sobre nosotrxs y esto es bastante preocupante ya que como cualquier otra persona nos enfermamos y necesitamos que nos atiendan sabiendo cómo hacerlo y respetando nuestros cuerpos y nuestras identidades no normativas.

Creo que ya no solo se trata de incluir los conceptos de identidad de género en los libros de educación sexual de primaria y secundaria, si no que también se deben implementar en educación universitaria para que además de dejar de ser un taboo, seamos tratados con respeto, dignidad y sobre todo con el conocimiento que requerimos en cualquier espacio destinado al cuidado de la salud, ya sea física o mental.

Benjamín Gutiérrez

#MiDerechoAExistir